¿Por qué será que los temas de infancia y adolescencia –principalmente los primeros- despiertan un interés especial? Tanto a la gente en general –también me refiero a los medios de comunicación de gran incidencia en la delimitación y materialización del llamado “imaginario social”, como a los investigadores y quienes están en la acción cotidiana, el tema de la infancia genera una cierta “atracción” (muchas veces, cercana a la “atracción fatal”, lo cual es altamente peligroso hasta dañino).
Esta es una de las tantas inquietudes que me genera la repercusión que ha tenido “la puesta en acto” del Programa de Marginaciones Sociales que se desarrolla en el marco de la Secretaría de Investigación de la Universidad de Buenos Aires.
Sin lugar a dudas, “las marginaciones sociales” constituye un nudo (o una maraña de nudos) problemáticos de tinte transversal, inter- multi o transdisciplinar (como se le quiera decir) y complejo, precisamente, las mismas dimensiones que le caben a la cuestión de la infancia y la adolescencia. Es por ello que las problemáticas que azotan o deben enfrentar este modo de clasificar a la sociedad (una manera, como tantas otras, en este caso fundado en la edad y el desarrollo madurativo de las personas) no podía quedar afuera. ¿Pero dentro de cuál de los 5 ejes o componentes del Programa se incluye esta temática? ¿Educación, el complejo Salud-enfermedad, Territorio, Trabajo/producción o Violencias? Todos y cada una de ellas, porque desde una mirada integral como la que propone –de manera obligada- la doctrina internacional de los derechos humanos, la violación del derecho a la educación, el derecho a la salud, el derecho a un lugar –mucho más que una vivienda digna-, el derecho a una calidad de vida, el derecho a la no violencia –entre otros- de niños y adolescentes constituyen abiertas situaciones de “marginaciones sociales”.
Este Programa, en mi opinión, nace de “necesidades” y “desafíos” que toda institución con un “piso mínimo” de compromiso social como la Universidad pública, debe movilizar y generar de manera constante. La fuerza de estos dos elementos: “necesidad” y “desafíos”, son los que han llevado al Programa a problematizar e invitar a producir conocimiento científico sobre qué es de las marginaciones sociales en infancia y adolescencia, cuestión muy diferente y bien alejado de la infancia y adolescencia marginada. Por lo tanto y como punto de partida: es una necesidad y todo un desafío. El marco o mapa institucional está. Ahora resta empezar a transitar un camino, acción que podrá traer consigo la de deshacer o “de-construir” unos cuantos senderos para construir uno o varios diferentes. Tarea nada sencilla pero, de seguro, muy oportuna. Como bien se ha dicho: “No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo” (Víctor Hugo) ¿Serán las “marginaciones sociales” una idea-núcleo y su momento para poner en crisis “la cuestión social” y dentro de ella, la cuestión de la infancia y la adolescencia? Nuevamente será el tiempo, quien tendrá algo para decirnos.
Marisa Herrera
Bueno, primero que todo quisiera decir lo importante del tema tocado en este artículo, me gustaría que se ahondara sobre el particular y que se mencionara´detalladamente aquello de marginaciones en la niñez y adolescencia Vs. Niñez y adolescencia marginadas.
Muchas gracias
que buena frase esta de Victor Hugo…
motiva con fuerza las palabras que hay en la creación y defensa de conceptos que están en todos los escritos. escribo desde Colombia, y les digo que se comparte el mismo reflejo de una sociedad dividida, privilegiada y marginalizada… sumada a una cuota de violencia que ya bastante tragedia le ha traìdo a nuestro pueblo.
la marginaciòn es un constructo social. serìa interesante que antropologos describiesen otros modelos culturales y de reciprocidad.